domingo, 2 de enero de 2011

E.T., EL EXTRATERRESTRE (E.T.: THE EXTRA-TERRESTRIAL, 1982) de Steven Spielberg


En una ocasión el cineasta Steven Spielberg dijo que él hacía las películas que le hubiera gustado ver cuando era niño. La frase en cuestión siempre me ha parecido brillante y muy definitoria de lo que es el cine. El cine es, ante todo, una fábrica de sueños que nos permite trasladarnos desde la butaca a mundos que jamás conocimos ni conoceremos, un medio que nos despierta la imaginación y que nos devuelve, en definitiva, a la infancia de la que venimos.

La película es una mezcla de varios elementos pero ante todo es la historia de una amistad entre un niño de padres separados, Elliott (Henry Thomas), y un entrañable ser proveniente de otro planeta, E.T. Es una de las más queridas por Steven Spielberg, que en alguna ocasión ha comentado que para superar el divorcio de sus padres le gustaba inventar que tenía un amigo extraterrestre. Esta idea sería el germen de uno de sus proyectos más personales.

E.T., además, es uno de los mayores homenajes que se le han hecho a la infancia. Un cuento para aquellos que se niegan a envejecer y para los que habiéndolo hecho retornen hacia sí mismos, a su hogar más íntimo, a su patria. "La verdadera patria del hombre es su infancia" decía el poeta Rainer Maria Rilke. Este tema también le serviría para realizar en 1991 Hook: el capitán Garfio. No por casualidad en un momento de E.T. la madre está leyéndole a la niña pequeña el cuento de Peter Pan, que sirve de metáfora de lo que estoy diciendo. Los cuentos infantiles han sido usados por Spielberg de forma inteligente en más ocasiones. Así, Inteligencia artificial (2001) puede interpretarse como una revisión moderna de Pinocho.

La infancia está presente de un modo u otro a lo largo de toda la cinta. La historia está contada a través de los ojos del niño, Elliott, y por esta razón Spielberg sitúa la cámara siempre desde este punto de vista. Por ejemplo, los científicos que buscan al extraterrestre para investigarlo nunca muestran el rostro, como mucho a través de las escafandras. Spielberg siempre los presenta de forma amenazadora, son monstruos ante los ojos del niño, seres capaces de separarle de su más preciado amigo. Este es uno de los muchos aciertos de la película. Por otro lado, la inverosimilitud que encontramos en la cinta (como que el extraterrestre pueda comunicarse con los suyos construyendo un teléfono con un juguete) hay que entenderla desde la óptica infantil, por eso está justificada.


E.T. también es una gran película sobre la amistad. Hay muchas definiciones del término "amistad", y aquí es entendida como la unión entre dos seres semejantes. Los dos amigos, el niño y el extraterrestre, llegan a ser la misma persona. Esta idea está reforzada por el hecho de que el extraterrestre se comunique con Elliott telepáticamente, y así éste "siente los sentimientos" de E.T., como se dice en un momento de la cinta.

Spielberg dio la vuelta al género de ciencia ficción sobre el contacto con extraterrestres. En los años cincuenta los films de este tipo se hicieron muy populares y los extraterrestres eran mostrados como seres monstruosos que se quieren adueñar de la Tierra (la novela de H.G. Wells La guerra de los mundos, que Spielberg también adaptó en el año 2005 influyó mucho en este sentido). E.T. es un extraterrestre que llega a la Tierra pero de forma pacífica, es un ser entrañable y carente de maldad. No es la primera incursión que hace de este tema en su filmografía ya que Encuentros en la tercera fase (1977) también habla del contacto con extraterrestres benévolos.

No exagero si afirmo que E.T., el extraterrestre es una obra maestra. Desde el punto de vista cinematográfico la película es un prodigio: La narración es limpia sin artificios de ningún tipo, la fotografía logra crear ambientes misteriosos y fascinantes (como el del comienzo en el bosque), y la excelente interpretación de los niños consigue la ternura que su director quiere transmitir. No sería justo acabar sin mencionar la maravillosa música de John Williams que sirve para orquestar cada plano, cada secuencia. La puesta en escena está construida en base a la música. El cine de Spielberg no sería lo mismo sin este magnífico compositor.


EDUARDO M. MUÑOZ

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Eduardo rubrica su mejor crítica. Anto.

Anónimo dijo...

Vaya, muchas gracias Antonio. Viniendo de ti que en tan alta consideración te tengo es todo un honor.
EDU

Anónimo dijo...

Se nota que has encontrado tu estilo, tu voz personal, tu identidad como crítico de cine, tu camino a seguir. ;) Anto.

Anónimo dijo...

Gracias gracias gracias gracias ;-)

Anónimo dijo...

Muy buena crítica, Eduardo. Totalmente de acuerdo. A mí me encanta el momento, cuando acosados por la policía, vuelan con las bicis , pasando por delante de la luna. Y, por supuesto, el final, la despedida de los tres hermanos.Mucha gente se pregunta quién puede ser el extraterrestre que le espera dentro de la nave, un colega?, la madre? la pareja?
Ya me dirás.
Teresa

Lo que Coppola quiera dijo...

Gracias, Teresa.
En efecto, los momentos con las bicicletas son lo mejor de la película. Esas secuencias son maravillosas, hacen que se nos salten las lágrimas.
Spielberg no nos da información alguna de los extraterrestres que están con E.T., en efecto. Lo cual da pie a interpretaciones.
EDU