domingo, 14 de diciembre de 2014

HOMENAJE A JOHN WILLIAMS EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA

“HOMENAJE A JOHN WILLIAMS” EN EL TEATRO DE LA ZARZUELA DE MADRID (27 Y 28 DE DICIEMBRE DE 2014). DIRIGIDO POR LUCAS VIDAL, EL COMPOSITOR ESPAÑOL QUE TRIUNFA EN HOLLYWOOD


El espectáculo “Música de Cine: Homenaje a John Williams” se representará en el Teatro de la Zarzuela los días 27 y 28 de diciembre, con el que el coliseo madrileño dará cierre a su año musical. Importado desde Estados Unidos de la mano de High C Consulting, el espectáculo llevará al espectador por un recorrido musical y visual de la trayectoria del gran maestro de las bandas sonoras, a través de sus obras más representativas: Indiana Jones, Superman, E.T., Tiburón, Parque Jurásico, J.F.K., Harry Potter, La Lista de Schindler y La Guerra de las Galaxias, entre otras.

John Williams (Nueva York, 1932) es, con 49 nominaciones, el segundo artista y/o creador con más nominaciones en la historia de los Oscar (sólo superado por Walt Disney), como resultado de las cuales ha ganado 5 estatuillas. Asimismo, a lo largo de sus casi seis décadas de carrera como compositor para el cine ha acumulado un total de 21 Grammy (63 nominaciones), 4 Globos de Oro (25 nominaciones) y 3 premios Emmy (6 nominaciones).

En este concierto, la música de Williams estará acompañada de proyecciones de escenas de las películas, y estará asimismo aderezada con imágenes en las que el propio Williams narra, junto a su buen amigo el director Steven Spielberg, anécdotas en torno las películas que han sido fruto de su extensa y prolífica colaboración, que se ha prolongado a lo largo de los últimos 42 años.

Lucas Vidal
La Barbieri Symphony Orchestra estará dirigida, por primera vez, por el joven director y compositor Lucas Vidal, en lo que supondrá además el debut de éste en La Zarzuela. Vidal es, a pesar de su juventud, uno de los grandes exponentes de la composición de bandas sonoras a nivel mundial. Madrileño de nacimiento pero afincado en Los Ángeles desde hace varios años, Vidal hizo historia al convertirse, con tan solo 28 años, en el autor más joven de la banda sonora de una superproducción de Hollywood, gracias a su trabajo en “Fast And Furious 6”. Estudió composición y dirección de orquesta en The Berklee College of Music (Boston) y The Juilliard School (Nueva York), y rápidamente comenzó a adquirir experiencia en Hollywood (BSOs de “El enigma del cuervo”, con John Cusack, y “La fría luz del día”, con Bruce Willis y Sigourney Weaver). En España compuso la banda sonora de “Mientras duermes”, de Jaume Balagueró, y actualmente se encuentra trabajando en la música para la nueva película de Isabel Coixet.

Leticia Moreno
El espectáculo contará, además, con la colaboración estelar de Leticia Moreno, la violinista española de mayor reconocimiento a nivel internacional. Aclamada internacionalmente por su exquisita musicalidad y expresividad, Leticia Muñoz Moreno fue galardonada en 2012 por SAR el Príncipe Felipe de España con el prestigioso premio “Príncipe de Girona”, y elegida ECHO RISING STAR por la Comunidad Europea. Ganadora de varios de los más importantes concursos internacionales, ha actuado con los directores más reconocidos como Zubin Mehta, Yuri Temirkanov, K.Penderecki, V. Spivakov, M. Vengerov, I. Bolton, P. Steinberg, y J. López Cobos, entre otros, y con las principales orquestas a nivel mundial. En la temporada 2014-2015 realizará su debut con la Washington National Symphony Orchestra en el Kennedy Center de la mano de Christoph Eschenbach, con quien ha trabajado estrechamente, y con la Houston Symphony bajo la batuta de Andrés Orozco Estrada. Leticia acaba de publicar, bajo el prestigioso sello Deutsche Grammophon, su segundo álbum, enteramente dedicado a Shostakovich. www.leticiamoreno.com

Los dos jóvenes artistas españoles ofrecen un buen ejemplo de combinación de talento, esfuerzo y dedicación en el cual la juventud de hoy en día en nuestro país puede encontrar un referente, un espejo y una fuente de motivación. La Barbieri Symphony Orchestra surge de la mano de un grupo de jóvenes músicos con espíritu emprendedor que vieron la necesidad de modernizar el concepto de música clásica en nuestro país, convirtiéndolo en un producto más atractivo para todos los públicos al combinarlo con otras disciplinas artísticas. De él ha surgido una orquesta de gran calidad, capaz de dar cabida a las aspiraciones de una magnífica generación de intérpretes españoles provenientes de las mejores orquestas españolas. www.bsorchestra.com


En torno al concierto tendrá lugar asimismo una interesante charla-coloquio a cargo de Andrés Valverde, pianista, compositor y autor de la más completa monografía jamás publicada sobre John Williams (“John Williams: Vida y Obra”). El evento tendrá lugar en el propio Teatro de la Zarzuela y estará abierta a todo el público.


Las entradas se pueden adquirir en las taquillas del Teatro de la Zarzuela y en la red de teatros y auditorios dependientes del INAEM que cuenten con taquillas: Auditorio Nacional de Música, Teatro María Guerrero, Teatro Valle Inclán (Centro Dramático Nacional ) y Teatro Pavón (Compañía Nacional de Teatro Clásico). Para más información: http://teatrodelazarzuela.mcu.es/es/

sábado, 13 de diciembre de 2014

Crítica de 'SARABAND' (2003) de Ingmar Bergman


Ingmar Bergman, prestigioso artista (que ha contado y sigue contando con fervientes admiradores y fieles herederos más o menos encubiertos como François Truffaut, Woody Allen, Michael Haneke, Lars von Trier, Wes Anderson o Alejandro González Iñárritu entre otros. También caben en esta interminable lista legiones de cinéfilos y directores, que lejos de que la obra bergmaniana les haya influido, la admiran profundamente, como Sam Mendes o Sidney Lumet) que dirigió en 2003 'Saraband', la secuela de 'Secretos de un matrimonio' que rodó 30 años antes, en 1973.


El filme, titulado Saraband tanto en la versión original como en la española traducida, no es más que una alusión a una danza española del siglo XVI que se introdujo como movimiento musical en las suites barrocas. De tal manera, el genio sueco crea con los personajes de Secretos de un matrimonio su encuentro 30 años después, trazando estructuralmente una obra de preciosa arquitectura musical, con diez movimientos (diez capítulos) un preludio (prólogo) y una coda (epílogo), cimentando así un filme digno de admiración sobre un guión marca de la casa Bergman (largos diálogos profundos marcados por el miedo a lo desconocido, arrepentimiento del pasado, posible existencia de Dios y la muerte) que fiel a la zarabanda, hace que en cada escena solo haya una pareja en acción, dependiendo de cada situación puede ser hombre-mujer, hombre-hombre o mujer-mujer, y las conversaciones de tales parejas van acercandose y alejándose insinuantemente por la puesta en escena meticulosamente calculada por los cinco directores de fotografía que salen acreditados en este telefilm (Stefan Eriksson, Jesper Holmström, Per-Olof Lantto, Sofi Stridh, Raymond Wemmenlöv; ya que el impagable Sven Nykvist dejó la perfecta dirección de fotografía habitual huérfana después de su muerte), pero a las ordenes del incomensurable talento de dirección del monstruo Ingmar Bergman y por el impecable trabajo de producción, ambientación y dirección artística del mismo.


Los actores, (sólo cuatro en todo el film) al tener que lidiar con las escenas largas y con solo un compañero o compañera, tienen el reto de llenar la pantalla, y así lo hacen: Liv Ullman y Erland Josephson siguen espléndidos a su edad y la joven Julia Dufvenius llega al listón de los dos grandes actores suecos. El cuarto y último actor es Börje Ahlstedt, que a sus 64 años de edad, sigue llorando y sufriendo como nunca antes le habíamos visto hacer.

La película, al tener una estructura de 12 escenas, podría tener un resultado con una estructura poco definida y con altibajos, pero el talento de Bergman para la escritura de guiones y la dirección de actores, sobre todo para las mujeres, hace que esta película sea un auténtico regalo, tal y como la describió la revista Fotogramas el año del estreno.

ANDREU ARRIBAS PIQUÉ
@andreuarribas

lunes, 13 de octubre de 2014

Crítica de 'CHLOE' (2009) de Atom Egoyan


Hay dos elementos que, de entrada, pueden tirar para atrás a cualquier espectador antes de aventurarse al film de Atom Egoyan. La primera, que es un remake. La segunda, que es un film de encargo. Pero, ¿acaso no existen remakes fabulosos en la historia del séptimo arte? ¿Y las películas de encargo son por definición detestables y susceptibles de ser arrojadas a la basura por el mero hecho de serlo? Si lo segundo fuera cierto, ‘Casablanca’ (1942, Michael Curtiz) no estaría en el podio de los mejores films de la historia del cine, se hubiera quedado por el camino… Porque sí, también algunas obras maestras fueron películas de encargo, como ‘Casablanca’ o ‘El padrino’ (1972, Francis Ford Coppola).

Dios me libre de estar catalogando a ‘Chloe’ de obra maestra. Pero sí me aventuro a defender el, hasta la fecha, último film de Atom Egoyan, por encima de prejuicios sin fundamento. ‘Chloe’ habla del derrumbamiento del matrimonio y lo que ello conlleva (desconfianza, dudas…), con una premisa más que interesante, basada en las sospechas que alberga una ginecóloga de éxito, Catherine (Julianne Moore), hacia su  aparentemente infiel marido David (Liam Neeson). Con el fin de descubrir la verdad de su distanciado matrimonio, decide poner a prueba a David a través de una atractiva y deseable prostituta de lujo de nombre Chloe (Amanda Seyfried).


Egoyan sabe usar con acierto las cartas que tiene sobre la mesa, creando un juego de intriga a tres bandas donde los límites entre la verdad y la mentira no están del todo claros. Egoyan maneja al espectador, en este sentido, a su antojo, para llevarlo al terreno elegido, usando con inteligencia los recursos que tiene a mano. El guión de Erin Cressida Wilson puede ser tachado de tramposo, no sólo porque nada es lo que parece, sino por el hecho de utilizar algunos falsos flashbacks como hiciera Alfred Hitchcock en ‘Pánico en la escena’ (1950). En su favor hay que considerar que consigue el mismo objetivo que el maestro del suspense, distraer la atención del espectador para conseguir una vuelta de tuerca en la trama no advertida. Por tanto, los trucos narrativos estarían más que justificados.

La cinta ‘Chloe’, sin embargo, no está exenta de defectos. El final está resuelto de una forma un tanto manida, sobre todo en lo que respecta a la fatalidad impuesta al relato, y se echa en falta alguna que otra explicación en algún punto (por ejemplo, ¿a qué se debe el distanciamiento del hijo de Catherine hacia su madre?). La trama está forzada en algunos puntos, incluso desde su comienzo (la única explicación que nos da el film de los celos y sospechas de Catherine se deben a que David no se presentó a su fiesta sorpresa de cumpleaños).


No obstante, ‘Chloe’ posee el ritmo, el interés y el morbo necesarios para impedir que los defectos superen a los aciertos y la función caiga en picado. Atom Egoyan planifica con acierto el film y lo adorna de elegantes planos, si bien donde más falla su trabajo es en la dirección de actores, sublime en el caso de Julianne Moore y Liam Neeson, mejorable en el de Amanda Seyfried y Max Thieriot (quien interpreta el papel del hijo, personaje que no termina de encajar del todo). Pese a los defectos, una buena e interesante película. Mejor en su comienzo y en el primer tercio del metraje, que en su final.

EDUARDO M. MUÑOZ

miércoles, 27 de agosto de 2014

Crítica de 'CISNE NEGRO' (2010) de Darren Aronofsky


Podríamos introducir en una coctelera elementos tan dispares entre sí como ‘La mosca’ (David Cronenberg, 1986), Las zapatillas rojas’ (Michael Powell y Emeric Pressburger, 1948), ‘Repulsión’ (Roman Polanski, 1965) e incluso ‘Psicosis’ (Alfred Hitchcock, 1960). Si continuáramos con el experimento añadiendo ingredientes de la propia cosecha de Darren Aronofsky como ‘Pi, fe en el caos’ (1998), Réquiem por un sueño’ (2000) o El luchador’ (2008), no me cabe ninguna duda de que el lujoso cóctel obtenido de tan heterogénea mezcla sería este aclamado ‘Cisne negro’, o cuando menos, un resultado muy similar. 

El cineasta estadounidense ahonda aquí una vez más en alguno de sus temas favoritos, como la obsesión y la paranoia. A modo de fábula moderna inspirada en el famoso ballet de TchaikovskyEl lago de los cisnes’, Aronofsky construye un complejo puzzle sobre los sacrificios del mundo de la danza, tomando como elementos centrales temas freudianos, reflejados en la represión sexual de la protagonista o en la figura de la madre autoritaria. Si 'El luchador' mostraba el ocaso del éxito, 'Cisne negro' parece ser su antítesis, pues refleja la lucha por alcanzarlo por parte de Nina Sayers (una hipnótica Natalie Portman, cuyo excelente trabajo requirió un entrenamiento personal de ballet, ejercicio físico y natación durante meses). Igual que veíamos en aquélla el deterioro físico de los luchadores como consecuencia de su trabajo, en ésta asoma el lado menos amable del baile clásico. Entre bastidores, día tras día y sin apenas descanso, los profesionales del ballet experimentan una sacrificada rutina que pasa factura, no sólo física sino también psicológica. No extrañan, por tanto, esos planos emplazados en la nuca de los protagonistas, idénticos en ambas películas, que parecen constituir una autorreferencia.


'Cisne negro' acierta en reflejar la cara negativa del éxito, a través de las respectivas envidias y rivalidades de las compañeras de Nina (que recuerdan a las que veíamos en su momento en 'Showgirls' [Paul Verhoeven, 1995]), y es ahí donde encaja una pieza espinosa pero al mismo tiempo vertebral del film: el dualismo del ser humano. Nina sólo triunfará en su profesión si aflora su yo más oscuro y opaco pero, tal vez, más primigenio, desde el punto de vista psicoanalítico.


El guión de Aronofsky sale bien parado de toda la complejidad  psicológica de la que está impregnado, además de los bien manejados elementos de suspense y terror que llenan la trama, y lo hace con nota. Su cinefilia sale a relucir en cada fotograma, apreciándose un inteligente y agradecido aroma polanskiano, donde el punto de vista elegido siempre es el de Nina, en el que el límite entre realidad y paranoia no siempre resulta claro. No obstante, en su tramo final se abusa demasiado del efectismo a raíz precisamente de ésto, no sobrepasando (por poco) el límite del ridículo, como por ejemplo en esa secuencia donde el personaje interpretado por Winona Ryder se acuchilla la cara o esa otra donde las piernas de Nina se transforman en patas de cisne. Demasiado ruido, teniendo en cuenta que el estado mental de la protagonista lo conocemos de sobra a esas alturas. Defectillos sin importancia, sin embargo, dentro de esta personalísima obra de un cineasta que ha adquirido un estilo propio a lo largo de su filmografía desde aquella inclasificable ópera prima que tenía por título 'Pi, fe en el caos'. Al margen de sus referencias y gustos cinéfilos, en cada nueva película se aprecia el hecho de que la mayor referencia en el cine de Darren Aronofsky es él mismo.

EDUARDO M. MUÑOZ

lunes, 30 de junio de 2014

Crítica de 'LAS DOS CARAS DE ENERO' (2014) de Hossein Amini



El nombre de la autora Patricia Highsmith evoca para los cinéfilos algunos de los mejores títulos de suspense del séptimo arte basados en sus novelas, como ‘A pleno sol’ (1960, René Clément), ‘Extraños en un tren’ (Alfred Hitchcock, 1951) o ‘El amigo americano’ (1977, Wim Wenders). Por eso la delicia que conlleva descubrir su nombre en los títulos de crédito de una película de estreno, aparte de ser un verdadero lujo, hace presagiar que el espectáculo va a merecer la pena. Y no nos equivocamos.

Las dos caras de enero’ tiene mucho de thriller clásico en la forma de elaboración del guión, en el punto de vista estético y en el uso de la excelente banda sonora de Alberto Iglesias. Con tan sólo tres personajes el debutante en la dirección (y también autor del guión) Hossein Amini construye una compleja tela de araña en la que se verán atrapados, en una situación de dependencia, de apariencias y de ambigüedad moral. Ningún personaje puede ser juzgado desde el punto de vista ético, ya que en el fondo todos ellos son víctimas a la manera de una tragedia griega. No son buenos pero tampoco malos. El film habla de las consecuencias de haber errado en el pasado, de los traumas psicológicos no resueltos. En definitiva, de la condición humana.


El trío protagonista se introduce cada vez más en un lío del que no podrán salir y del que sólo el destino tendrá la última palabra. No desvelaremos ni un ápice del argumento ya que estamos ante uno de esos films de los que es mejor saber lo mínimo. La película de Amini no sólo posee únicamente un discurso de thriller, sino que juega  a la perfección con otras bazas, como la pulsión erótica entre Colette (Kirsten Dunst) y el guía turístico Rydal (Oscar Isaac), que provocarán los celos del marido de Colette (Viggo Mortensen) y la consecuente rivalidad entre los dos hombres, que recuerda en parte a ‘El cuchillo en el agua’ (1962) de Roman Polanski. Amini sólo se basta para ello de un brillante juego de miradas, recordemos al respecto las escenas donde los tres personajes conversan juntos alrededor de una mesa, en un recurso del cine clásico que el cineasta usa con acierto para que entre en escena el clímax.

La primera hora se puede tachar, sin miedo a equivocarnos, de obra maestra. Todo en ella funciona y atrapa de forma claustrofóbica, desde la interpretación y el interés por los personajes, a una intriga brillante llevada con pulso firme por Hossein Amini. Este cineasta recupera un tipo de cine que a día de hoy se encuentra con cuentagotas, basado en el buen hacer de los actores y en un magistral guión, sin cabos sueltos, con cada pieza en su lugar, que va provocando unos giros absolutamente imprevisibles. La única pega que ponemos es que el ritmo y la fuerza de la primera hora pierde algo de fuelle en el último tramo, justo cuando la trama va reclamando un desenlace. No tanto por fallos de guión, que funciona a la perfección como hemos dicho, sino más bien de dirección. Pero no logra ensombrecer este bello y semiperfecto conjunto que se erige como uno de los edificios más brillantes del género thriller de los últimos años. 

EDUARDO M. MUÑOZ 

jueves, 19 de junio de 2014

Crítica de 'DR. HORRIBLE'S SING-ALONG BLOG' (2008) de Joss Whedon

Canciones para una huelga.



Durante la huelga de guionistas de 2007 y 2008 , Joss Whedon creador de la serie 'Buffy, cazavampiros' (1997-2003) , junto con sus hermanos , Jed y Zack, y la actriz Maurissa Tancharoen, deciden embarcarse en la realización de la miniserie 'Dr Horrible's sing-along blog' (2008), con un presupuesto muy limitado, en el que los actores no cobraban por su trabajo y el producto final estaría destinado a la red, algo que por esa época resultaba una práctica novedosa. La experiencia resultó ser todo un éxito en Estados Unidos y Dr Horrible's ,después de siete años de su producción, se ha convertido en una de obra de culto y de la que está prevista grabar una secuela.


'Dr Horrible's sing-along blog'  es un mediometraje musical dividido en tres actos, (el clásico: planteamiento, nudo y desenlace) de 15 minutos respectivamente. Dr Horrible, Neil Patrick Harris (Cómo conocí a vuestra madre ,How I met your Mother ,2005-2014) es un villano con un blog que quiere formar parte de la Liga del Mal, por el camino se le cruzarán Penny, Felicia Day (Buffy, cazavampiros , Buffy the Vampire Slayer, 1997-2003), de la que se enamora, y su némesis el Capitán Hammer , Nathan Fillion (Castle, 2009)que le robará a la chica y le pondrá todo tipo de dificultades . Una historia simple empero no despojada de una mordaz ironía y humor absurdo y gamberro , un reparto cómplice y bien elegido, son las pretensiones que quiere transmitir Joss Whedon .Todo es aparentemente muy sutil y precisamente es aquí donde reside lo novedoso de la propuesta. La idea es ridiculizar el mundo de los superhéroes y villanos , un Dr Horrible patético e inestable que fracasa en sus cometidos y un antagonista, el Capitán Hammer, egocéntrico , infantil y un tanto malvado. Ninguno de los roles que representan los dos personajes están estereotipados , porque nada es simplemente blanco y negro, los dos tienen sus luces y sus sombras. Todo esto sazonado con canciones y alguna bizarra coreografía musical. Dr Horrible sing-along blog nos remite a la tradición del musical americano, sin embargo si hay un nombre que nos viene a la mente es el de Jacques Demy (Los paraguas de Cherburgo, Les Parapluies de Cherbourg, 1964, Las señoritas de Rochefort, Les Demoiselles de Rochefort (1967), un director que en plena Nouvelle Vague llevo sus postulados al terreno del musical, del drama , musicalizando los diálogos y renovando el género. El film de Whedon es deudor de Demy , aunque sin motivaciones tan elevadas, mezcla comedia, drama y construye sus canciones alrededor de la acción . Una realización simple y complaciente, con mucha cámara en mano, pero resuelta con solvencia; es una planificación correcta , en la que poco hay que destacar, porque no se trata de apabullar con planos y movimientos de cámara dignos de recordar, lo que importa en Dr Horrible son las canciones ,unas más acertadas que otras ,y las ganas de diversión. Y cuando te diviertes, lo transmites.


Sin embargo el tirón de Dr Horrible sing-along blog reside en un reparto bien escogido. Caras desconocidas hubieran hecho del mediometraje una obra más, una de tantas que circulan por internet. Neil Patrick Harris, que triunfaba como el pendenciero Barney de Cómo conocí a vuestra madre , es una acertada elección para llevar a la práctica esa dicotomía psicológica del Dr Horrible , destacando sus correctas dotes musicales junto a Felicia Day ,que realiza la interpretación más sugerente de la miniserie . Nathan Fillion, aunque con menos talento musical ,aborda al Capitán Hammer con solvencia y corrección, sin ser memorable su actuación, nos transmite simpatía por tan deleznable personaje.


Durante un periodo de incertidumbre y reivindicaciones profesionales, Joss Wheddon en lugar de quedarse en casa a lamerse las heridas y esperar , junta a un grupo de actores conocidos, los convence, y, al margen de cualquier productora y con cuatro perras, realizan lo que les apetece con un resultado irreverente , simpático y muy premiado, que termina por convertirse en un gran éxito en la red. Simplemente por eso, merece la pena acercarse a Dr Horrible sing-along blog .


JUAN AVELLÁN

lunes, 9 de junio de 2014

Crítica de 'SER O NO SER' (1941) de Ernest Lubitsch


La gran comedia humana



Polonia año 1939. Un grupo de teatro polaco ensaya Gestapo. Una escena de la obra representa  un despacho de gerifaltes alemanes ,  entra Hitler (Tom Dugan), todos saludan a lo nazi  y el führer contesta “ Heil a mí mismo “.  Esta secuencia extraída de Ser o no ser define el espíritu de la película dirigida por  Lubitsch.  Satirizar sobre temas tan peliagudos como la Segunda Guerra Mundial , la resistencia y el Nazismo es tan peligroso como ingenioso porque  puede provocar en el espectador filias y fobias .   Sin embargo Lubitsch  realiza su trabajo de manera audaz e  inteligente. No es fácil satirizar un episodio tan triste de nuestra historia  y menos  convertirlo en una comedia redonda y plagada de situaciones y diálogos memorables. Ser o no ser no es solo sátira , también es allanar el camino para que fluya la reflexión ; la idea evidente  es caricaturizar a esos presuntos  amos de Europa pero subyacen otros temas  como el antimilitarismo, el autoritarismo o la fe inquebrantable en el líder (impagable  la manera de despachar a los dos  pilotos del avión nazi en el que huye la compañía teatral). A todo lo dicho hay que sumarle  el ánimo por transgredir con tan poco: María Tura (Carole Lombard) aparece enfundada en un vestido de noche y el director de escena de Gestapo le recrimina   “¿ese es un vestido para un campo de concentración?”. Hay frases dentro del guion que pueden herir sensibilidades  pero la creación artística  no está, al menos en teoría, para atender a lo políticamente correcto ni para paliar  las susceptibilidades  más extremas; no se puede contentar a todo el mundo y un claro ejemplo  es lo que le ocurrió a Chaplin y su Gran Dictador (1940), obra que comparte con Ser o no ser el mismo espíritu ácido e irreverente.


En Ser o no ser el discurso ridiculizador  se vertebra alrededor de unos personajes bien construidos y perfilados ; el ególatra  y cornudo Joseph Tora  (Jack Benny) que  protagoniza junto a un soldado polaco (Robert Stack ) una de las secuencias más hilarantes de la película, Carole Lombard , de la que en un principio  Lubitsch no confiaba mucho en su capacidad cómica pero que resulta ser una pieza imprescindible , como Maria Tora , esposa casquivana y primera figura de la compañía teatral, y un plantel de inmejorables secundarios, contribuyen para que Ser o no ser se convierta en una comedia clásica y necesaria en el panorama fílmico. Y es que Ernest Lubitsch además de rodearse de un reparto excelente,  y en continuo estado de gracia, demuestra un gran conocimiento de las técnicas interpretativas como se refleja  en la dirección de actores. No se ajusta únicamente a la mera representación o parodia  sino que les confiere una dimensión, a la que no estamos  acostumbrados   ver todos los días.





Ser o no ser no es solo una comedia irreverente  sobre el totalitarismo, es una pequeña gran joya que su director y su reparto pulen secuencia a secuencia . Y como dice unos de los personajes que observa como las tropas nazis hieren su orgullo con la ocupación de Polonia “desgraciadamente van a protagonizar una comedia representada por ellos mismos" , suerte que tenemos a Lubitsch para contarlo.                                                                                                  

JUAN AVELLÁN

martes, 3 de junio de 2014

Crítica de 'SNOWPIERCER' (2013) de Bong Joon-Ho


                      

La última película del director coreano  Bong Joon-Ho  es un arma de doble filo. Por un lado está, como espectadores, una  concepción de mero blockbuster y por otro nuestra decisión de tomar en serio esta obra postapocalíptica. 



En cuanto a la primera concepción Snowpiercer  cumple  a la perfección con los patrones y clichés de este tipo de películas. Es más, la propuesta de Bong Joon- Ho está muy por encima de la media a la que últimamente nos tiene acostumbrados el género. La decisión del director de adaptar un comic francés de los años 80 (Le Transperceneige)  es muy acertada. Propuestas tales como la vuelta a la era glacial, la convivencia de los últimos humanos  dentro de un tren de movimiento perpetuo y las referencias sociopolíticas,  no son unos temas muy comunes en las películas dirigidas al puro entretenimiento y a un público muy específico. Desde este punto de vista Snowpiercer es una obra original, con un ritmo manejado con buen oficio  y con un reparto plagado de actores de primer orden; un correcto, pero encasillado en papeles de héroe, Chris Evans, una estupenda Tilda Swinton y los siempre geniales John Hurt  Ed Harris. Este elenco, la maestría de Bong Joon-Ho, sobradamente demostrada en obras anteriores como Memories of Murder y The Host, al emplazar la cámara y la resolución de las secuencias de acción, un punto de partida que rezuma originalidad y un cínico y negro sentido del humor, hacen de Snowpiercer algo más que una mera película palomitera cuyo único fin es llenar las salas multicines .



                         

Sin embargo, ¿Snowpiercer  encarna la revolución de este tipo de cine?. No. Es un colmado de buenas intenciones, y aquí entramos  en el segundo punto de vista con el que abordábamos la película, de una marejada de temas pseudofilosóficos, éticos y religiosos que no terminan de saciar nuestras expectativas. A Snowpiercer le falta valentía, es decir, parece como si  Bong Joon- Ho después de poner toda la carne en el asador, preocupado por otros quehaceres, dejase que  se quemara. Al plantear algo tan arriesgado como un holocausto climático del que solo unos pocos han logrado sobrevivir dentro de un tren , configurados en torno a clases sociales ,los pobres en la cola y las clases pudientes, colmadas de privilegios, en los primeros vagones, esperas que ese discurso radical lo mantenga hasta el final.  Los problemas del film  de Bong , tras un estupendo arranque que , hábilmente manejado, desconcierta al espectador, empiezan a perder fuerza cuando nos sitúa en todos los lugares comunes  , en desarrollos más que  manidos  ; la figura del líder atormentado y dubitativo (Chris Evans), el gurú intelectual ( John Hurt) , los esbirros sádicos y sin conciencia  de la  mano de la mala malísima (Tilda Swinton), el apoyo y motivación al héroe  por parte de su segundo de abordo con un triste porvenir  (Jamie Bell) y un entorno hostil  propiciado por el deseo y capricho del líder-creador  (Ed Harris).  Lo que parece un encauzamiento por parte del director una vez iniciada la revuelta, con un buen manejo del tempo narrativo y visual,  que propicia en el espectador  la sensación de que es cogido de la mano y llevado por los vagones del tren, pierde fuerza y confunde según nos vamos acercando a la locomotora  y al final Snowpiercer.


                                    

De buenas intenciones el mundo del cine está lleno pero eso no basta para intentar dar una vuelta de tuerca al género

JUAN AVELLÁN