martes, 24 de marzo de 2015

Crítica de 'LOBOS DE ARGA' (2011) de Juan Martínez Moreno




A largo de la historia del cine, que en estos días cumple 120 años, dicho sea de paso, se han hecho muchas películas sobre el tema de la licantropía. Ahí quedan para el recuerdo y el deleite de cinéfilos obras como la versión de la Universal de 1941 dirigida por George Waggner, las producciones españolas interpretadas por el carismático e inolvidable actor Paul Naschy (para sus amigos Jacinto Molina) y otras populares sobre todo entre el público adolescente con dosis de comedia y terror (‘Un hombre lobo americano en Londres’, John Landis, 1981), por citar algunas.

A este último subgénero pertenece ‘Lobos de Arga’, que mezcla con acierto el terror, la comedia y el gore. Juan Martínez Moreno (‘Un buen hombre’, ‘Dos tipos duros’), director y guionista, apuesta por ubicarla dentro del folclore gallego, como ya hiciera Pedro Olea pero en un ambiente más psicológico en la obra de culto ‘El bosque del lobo’ (1970). ‘Lobos de Arga’ , por su parte, se acerca al estilo de producciones de serie B del cine de Paul Naschy introduciendo a la vez toques humorísticos. Dentro de toda esta amalgama de elementos no podían faltar los tópicos del género, como una solitaria aldea en medio de un bosque (de nombre ficticio) y un protagonista que es el último descendiente de una familia sobre la que pesa una maldición (Gorka Otxoa).

Carlos Areces y Secun de la Rosa acompañan a Gorka Otxoa en esta aventura gamberra que apuesta por recrear a las criaturas de forma artesanal, acudiendo a efectos digitales sólo en momentos concretos, destacando del conjunto un excepcional maquillaje. Los chistes funcionan, así como los actores y en gran medida el guión, pese a rizar el rizo en cierta manera en su tramo final. No cabe duda de que Juan Martínez Moreno realiza un film muy digno demostrando gran conocimiento del subgénero, y dota además al film de un endiablado ritmo en un estilo que recuerda al que posteriormente adoptará Álex de la Iglesia para ‘Las brujas de Zugarramurdi’ (2013). Recomendable para pasar un rato entretenido y para el público más freak. 

EDUARDO M. MUÑOZ

martes, 17 de marzo de 2015

Crítica de 'PERDIENDO EL NORTE' (2015) de Nacho G. Velilla




A través del tópico, un guión rutinario y personajes planos se perfila ‘Perdiendo el norte’, la nueva película del cineasta Nacho G. Velilla, responsable de cintas como ‘Que se mueran los feos’ (2010), y co-creador en el marco televisivo de series populares como ‘Aída’ y 'Siete vidas'.

La película no aporta nada nuevo a lo ya visto en este tipo de comedias. En esta ocasión el guión de Antonio Sánchez, David S. Olivas, Oriol Capel y el propio Nacho G. Velilla (¿hacía falta tanto guionista para un resultado tan discreto?) aprovecha la coyuntura económica española actual, donde tantas personas han tenido que emigrar a la búsqueda de un futuro mejor, para reflejar dicha situación desde el punto de vista humorístico.

Podría resultar novedosa por reflejar un tema actual, pero en realidad la película no se aleja de los planteamientos ya vistos en ‘Vente a Alemania, Pepe’ (1971, Pedro Lazaga), y en cierto modo algunas situaciones recuerdan al film de Carlos Iglesias Un franco, catorce pesetas’ (2006). El film de Velilla incluso hace un guiño al respecto en el personaje de José Sacristán, que bien podría ser el mismo que interpretó el actor en el film de Lazaga, un emigrante español de la época que se quedó a vivir en Alemania. Pero el equipo de 'Perdiendo el norte' se esfuerza por adaptar la fórmula al humor y lenguaje televisivo del que procede Nacho G. Velilla (de hecho la película podría muy bien funcionar como capítulo alargado de una de sus series) para intentar acercarla un mayor número de público. Tanto que incluso han introducido cameos de personajes famosos procedentes de Atresmedia, no se sabe si como fórmula de emular los Torrentes del señor Segura o como forma de hacer publicidad a programas del grupo de comunicación. Sea como fuere, ahí tenemos las apariciones del presentador Arturo Valls y del cocinero Alberto Chicote, este último totalmente desafortunado interpretándose a sí mismo.




El problema del film radica básicamente en que las situaciones expuestas están más que explotadas dentro del género cómico (¿cuántas veces tendremos que ver la típica boda que se frustra en el último momento?) y los gags resultantes no funcionan todo lo bien que debieran, ya sea en el apartado de los problemas con el idioma o en los derivados del cruce entre diferentes culturas y formas de ver el mundo (¿a alguien le suena el  título ‘Ocho apellidos vascos’?). Los chistes, por otro lado, resultan manidos, ya que explotan hasta la saciedad los tópicos populares hacia los alemanes (desde las vacaciones en Mallorca hasta las bromas relacionadas con Angela Merkel y su austeridad económica). Y no podía faltar la subtrama amorosa que siempre tiene que aparecer por un lado u otro, en esta ocasión además carente de todo interés, pese a ser uno de los gruesos del film.

Lo mejor de la película es la aportación de Julián López, quien demuestra una vez más estar dotado de un talento innato para la comedia; y el personaje de José Sacristán, que mediante la metáfora del alzheimer nos recuerda aquello de que quien olvida su historia está condenado a repetirla (el mejor detalle, quizá, de este previsible guión). El resto de los actores no destacan, ya sean por sosos (Yon González, Blanca Suárez, Úrsula Corberó) o por desaprovechados (Javier Cámara, Carmen Machi, Malena Alterio), fruto de una dirección de actores muy mejorable en el marco de un guión que no da más de sí. Algunos chistes funcionan de forma aislada, y se consigue en general un ritmo acertado, pero no lo suficiente para que los errores acaben superando a los aciertos de esta cinta de la que se podría haber sacado mucho más partido.


EDUARDO M. MUÑOZ

viernes, 13 de marzo de 2015

Crítica de 'AGUAS TRANQUILAS (STILL THE WATER)' (2014) de Naomi Kawase



El descubrimiento de un cuerpo sin vida flotando en el agua desplegará todo un impecable abanico visual en el que los ciclos de la vida serán reflejados bajo la cámara de la cineasta Naomi Kawase, cuyo pasado de directora de documentales le viene como anillo al dedo para penetrar en la naturaleza de la isla de Amami y que los espectadores se sientan como el mismísimo Heráclito cuando pronunció aquello de "También aquí hay dioses" ante un grupo de visitantes que se sorprendieron al descubrir al erudito pensador calentándose de forma humilde ante un horno de pan. 


A través de dos jóvenes que están aprendiendo a vivir, el film de Kawase reflexiona en torno a la vida y a la muerte. Nada más y nada menos. La naturaleza es reflejada como parte de un todo divino que es percibido armónicamente, y el amor es presentado como una fuerza capaz de trascender los peores episodios del mejor de los mundos posibles. La muerte viene acompañada de cánticos festivos, en la brillante escena de la muerte de la madre, similares a los del ritual dedicado a la luna que vemos al comienzo del film. Por eso los planos donde dos corderos son degollados no hacen más que ahondar en la idea de que la muerte no es algo extrínseco a la vida sino que forma parte de ella de forma indisoluble y por eso hay que aceptarla.



No hay que esperar de ‘Aguas tranquilas’ un film al uso, sino dejarse llevar por la poesía en imágenes que nos propone Naomi Kawase. No hacen falta muchos diálogos para entender lo que la cineasta pretende transmitir. No obstante las ideas principales se subrayan de forma algo insistente, y en no pocos momentos la sombra de Terrence Malick y ‘El árbol de la vida’ (2011) asoma para restarle originalidad a la propuesta, por ejemplo en esos reconocibles planos donde los rayos del sol se dejan ver tímidamente entre las ramas de los árboles, tan típicos del cineasta americano. Pero no por ello deja de ser una experiencia única en sí misma. Algunos de sus imágenes poseen tal fuerza que serán difíciles de olvidar, ya sean las filmadas debajo del agua o aquéllas otras que nos sitúan en medio de un tifón, reflejando el lado menos amable de la naturaleza. Naomi Kawase ha sabido usar conceptos como la vida, el amor, la naturaleza como organismo vivo y la muerte, y hacernos reflexionar únicamente a través de imágenes poderosas. 


EDUARDO M. MUÑOZ

jueves, 12 de marzo de 2015

Reseña de 'EL VIAJE DE TU VIDA' (2013) de John Curran


LOS VIAJES EN EL CINE A TRAVÉS DE 'EL  VIAJE DE TU VIDA'

¿Quién no ha soñado alguna vez con salir a la calle, cargando únicamente con una pequeña mochila en el hombro, sin rumbo definido, en busca de una gran aventura que le lleve a recorrer el mundo entero allá donde te lleven tus pasos? Esta es una buena pregunta que, al no disponer de tiempo o financiación suficiente, siempre puedes ver con los viajes en el cine a través de la película El viaje de tu vida.

Hay muchos viajes en la gran pantalla que nos narran cómo sus protagonistas emprenden un increíble que nos hacen vivir con una intensidad sobrecogedora. Un claro ejemplo de esto es El viaje de tu vida, una gran historia basada en hechos reales donde Roby Davidson recorrerá incansable 2700 kilómetros acompañada de su fiel perro y cuatro camellos a través de un desierto en el centro de Australia. Allí vivirá gran número de aventuras y desventuras demostrando la crudeza del desierto. De igual modo, podremos disfrutar de su increíble paraje, hasta que, finalmente, logre llegar a su destino, el océano Índico. Toda una historia de superación para disfrutar desde la tranquilidad de nuestras casas.

La protagonista se encarga del cuidado de una granja de camellos para poder aprender absolutamente todo de ellos, preparándose todo lo posible para emprender su viaje y, ante la falta de financiación, tendrá que acabar aceptando que le acompañe un reportero fotográfico, el cual dará mucho juego a este grandioso viaje. Este reportero tendrá sus momentos con la protagonista, dando lugar a diferentes situaciones de amor-odio entre ambos que, desde luego, no querríamos perdernos.

Si queremos evadirnos en ese viaje apasionante que nunca pudimos hacer no debemos dejar pasar la oportunidad de ver una grandísima película como El viaje de tu vida.

ANTONIO GÓMEZ

jueves, 5 de marzo de 2015

Crítica de 'PRIDE (ORGULLO)' (2014) de Matthew Warchus



La película nos cuenta la historia real de la gran huelga de minería que tuvo lugar en 1984 en el Reino Unido en tiempos del gobierno de Margaret Thatcher.  En apoyo de los mineros se crea para recaudar fondos la LGSM (Lesbians and Gays Support Miners) en Londres, organización progresista y reivindicativa que unirá fuerzas con los huelguistas frente a un enemigo común, el férreo gobierno neoliberal de la Dama de Hierro. A partir de ahí se nos narra la relación entre una comunidad de mineros galeses y dicha asociación, tan distintos en su manera de ser pero tan cercanos por un enemigo común al que enfrentarse.

La impresión al terminar de ver este film es que hemos recibido una gran inyección de moral, buen rollo y optimismo, estamos ante una película amena y divertida que en ningún momento nos va a aburrir, sabiendo combinar momentos de drama y comedia alocada, y momentos de clara crítica social. Podríamos decir que es un híbrido entre ‘Full Monty’, el cine combativo de Ken Loach y la comedia clásica británica

Se trata de una comedia del año 2014 que llega en Marzo de 2015 a nuestras pantallas,  después de un éxito importante en las islas. Ha estado nominada a los Globos de Oro como Mejor comedia o musical y a los Premios BAFTA como mejor debut de un escritor, director o productor británico. Dentro de los aspectos más destacados tenemos la interactuación entre los protagonistas, personajes muy bien desarrollados con los que nos llegamos a identificar, reír o llorar a partes iguales según se desarrolla su historia. Estos personajes están en su mayor parte basados en vidas reales, como muy bien nos hace descubrir el director añadiendo al final del film un pequeño resumen de la vida de cada protagonista real que no nos dejará indiferente y nos emocionará. Las buenas interpretaciones nos ayudan en todo momento a hacer creíbles los personajes.


Pride (Orgullo)’ es un canto a la solidaridad, a la unión, a la firmeza y determinación para unirse dejando atrás las diferencias sociales, culturales y morales. Un estandarte en el que se muestra un apretón de manos como símbolo representativo del humilde pueblo de Dulais, al que viajan los chicos de LGSM. Este estandarte  será el símbolo que nos conducirá en los distintos momentos, altos y bajos, problemas y alegrías de la relación entre el grupo de Gays y los cerrados mineros rurales, anclados en el pasado. A la vez que el problema al que se enfrentan ambos colectivos, también tenemos muy bien desarrolladas las historias individuales de los diversos protagonistas: Mark, el líder de LGSM, comunista convencido y siempre decidido a actuar; Joe, adolescente de familia acomodada que no se atreve a "salir del armario"; la lesbiana Steph, siempre leal a sus compañeros y amigos; Dai, el líder del movimiento minero en Dulais; Ghetyn, galés y gay, que salió de adolescente de su tierra natal debido a la incomprensión y el rechazo.... Cada personaje nos hará vibrar con su historia personal.

Las situaciones de comedia son divertidas, al más puro estilo de la comedia comercial. Esto es un punto importante del film, logra combinar el cine dirigido al gran público con el cine comprometido y de denuncia social, bajo una gran dirección de Matthew Warchus. Las referencias al cine de Ken Loach no faltan, como queda claro en la ambientación en un pequeño pueblo de la empobrecida Gales de mediados de los ochenta, pueblo devastado por una larguísima huelga con la que los mineros plantaron cara a las medidas conservadoras de Margaret Thatcher, y en cómo muestra la lucha por la supervivencia de esta humilde comunidad.

Uno de los momentos mas destacados es cuando las mujeres del pueblo de Dulais muestran su apoyo a LGSM cantando "Bread and Roses", himno de lucha social basado en un poema de  James Oppenheim, muy popular en las islas británicas. El film cuenta con una buena banda sonora de Christopher Nightingale y una gran fotografía de Tat Radcliffe, que nos traslada al Cambden alternativo, moderno y combativo de los ochenta y a los parajes rurales de la cuenca minera galesa. Tras una serie de situaciones basadas en hechos reales que no desvelaremos aquí, llegamos a un desenlace final donde nadie va a quedar indiferente. Para mí una película muy recomendable, de las que te hace salir del cine con una sonrisa y pensando en el buen rato que te ha hecho disfrutar.

ANTONIO JAVIER REGIDOR PUERTO

martes, 17 de febrero de 2015

Crítica de 'SECRETS D'OREILLER' (2013) de Jilali Ferhati



He tenido la oportunidad de visitar la tan lejana y tan cercana a su vez ciudad de Tánger. Allí he disfrutado de una película marroquí, muestra de un cine pujante y que busca abrirse paso en el mercado internacional. Se trata de ‘Secrets d'Oreiller’ (Secretos de Almohada), un film que fue presentado en la 15ª Edición del Festival Nacional de Cine de Tánger en 2014.

La película comienza cuando una joven trabajadora de un orfanato es llevada al depósito de cadáveres para la dura misión de reconocer un cadáver. A partir de ahí nos sumergimos en sus recuerdos, y se nos conduce a su infancia en un pequeño pueblo, donde todos se conocen y donde la vida cotidiana es dura y basada en muchos momentos en las apariencias, unas apariencias que muchas veces engañan. El primer momento en que viajamos al pasado de Wafae, nuestra protagonista, me parece una de las mejores escenas del film, con una gran música  acompañando el recorrido de esta inocente niña junto a su amiga, saliendo alegremente del colegio. La música de Karym Ronda es de lo mejor del film, quizás junto a la fotografía de Kamal Derkaoui y al guión adaptado de Jilali Ferhati, basado en una novela de Bachir Damoun.

La alegría cambia cuando la madre de la amiga de nuestra protagonista la aleja bruscamente de su hija, ya que la madre de Wafae es una prostituta, y trabaja en un burdel clandestino, del que nadie conoce su existencia oficialmente, pero del que todos conocen su existencia realmente. La madre de Wafae, Zaida, es fría, parece que domina y controla a todo el que tiene a su alrededor y que crea temor en el vecindario, pero en realidad tiene sentimientos. Desea hacer feliz a Wafae, aunque su modo de vida le lleva a la cárcel en muchos momentos. Wafae sufre por su relación con su madre y por el trato de los que la rodean, aunque ella es risueña y de carácter optimista. Los vecinos se comportan de manera extraña con ella por ser hija de quien es. 



Hay momentos en los que Zaida se muestra fuerte y dominante, y otros débil y devastada sentimentalmente cuando no puede satisfacer los deseos de su hija o actuar como una madre normal con ella. La película continúa con flashbacks, unos más afortunados que otros, que conectan a la Wafae adulta con la Wafae niña, y nos muestran cómo una serie de personajes interactúan en la pequeña localidad. Unos personajes son más interesantes que otros, a decir verdad, ya que algunos parece que están poco aprovechados en la película, podían haber dado mucho más juego. Por ejemplo un travesti, el cual será muy importante para el desenlace final del film (que no voy a revelar), y un niño que siente atracción hacia Wafae niña y con el que ésta se volverá a encontrar cuando la Wafae adulta se enfrenta a los recuerdos de su barrio, en su recorrido de vuelta al mismo.

En otra de las mejores escenas las prostitutas del burdel se limpian y preparan para su trabajo cantando una canción que dice: "No somos libertinas, somos así porque Dios nos ha hecho así", y vemos cómo en primer plano canta la madre de Wafae con gesto de alegría y amargura a la vez.  Para mí la de Fatima Zahra Bannacer como Zaida es la mejor interpretación del film.

La película da lugar a muchas interpretaciones. Me ha parecido un film transgresor en algunos momentos, atrevido por el tema que toca, y por la enseñanza final: las apariencias pueden engañar, y quien está marginado, quien es distinto, quien es incomprendido, puede ser quien tiene más corazón. Para mi gusto ‘Secrets d'Oreiller’ da una de cal y una de arena: escenas de gran calidad, buena fotografía, música e interpretaciones, y otros fallos como algunas lagunas de guión, momentos confusos en los flashbacks o personajes no bien desarrollados... Pero en definitiva recomiendo su visionado cuando llegue a España.

Poder verla ha sido una experiencia bastante interesante y un acercamiento al creciente cine norteafricano, tan de moda ahora por el largometraje mauritano ‘Timbuktu (2014, Abderrahmane Sissako). Es enriquecedor ver cine desde nuevos puntos de vista y con nuevas ideas y nuevos medios.

ANTONIO JAVIER REGIDOR PUERTO

viernes, 13 de febrero de 2015

Crítica de 'SAMBA' (2014) de Olivier Nakache y Eric Toledano




A ritmo de samba comienza la última película de los creadores de la megataquillera ‘Intocable’ (2011), Olivier Nakache y Eric Toledano. Y al igual que en aquélla, en ‘Samba’ juegan a suavizar un drama social, en este caso el de la inmigración, mediante el discurso de la comedia. El primer plano de la  película es muy significativo al respecto, ya que muestra una fiesta por todo lo alto que resulta ser una boda. Pero Nakache y Toledano enseñan también los entresijos que no se ven a simple vista en un evento de estas características. Entre bastidores revelan la otra cara de la moneda, el inmigrante sin papeles fregando platos a diestro y siniestro para que todo esté listo al otro lado del escenario. Ese es el tono precisamente que adquiere ‘Samba’ desde el  minuto uno y que no abandonará a lo largo de todo el metraje. Una fiesta de tono agridulce. Una cara amable de algo que no es amable en absoluto.

Omar Sy encarna al protagonista de la historia, el inmigrante Samba, quien vuelve a repetir con los cineastas Nakache y Toledano tras ‘Intocable’ formando pareja protagonista en esta ocasión con la actriz fetiche de Lars Von Trier, la hipnótica y siempre excelente Charlotte Gainsbourg. Lo peor que le puede suceder a ‘Samba’ es que sea comparada en exceso con su predecesora. Sus directores han repetido la fórmula que tan bien les funcionó en ‘Intocable’ y por eso mismo da la sensación de que ahora estén intentando buscar otro éxito como el obtenido en aquella cinta. Lo cierto es que el resultado no ha sido tan brillante, pero no por eso la película merece ser vista mediante el precepto que, sin duda, alguno utilizará, del tipo: “un ejercicio menos redondo de los directores de…”. De hecho, son dos films distintos con caminos y temáticas diferentes que únicamente deberían ser comparados desde el punto de vista formal.



El principal acierto de ‘Samba’ es que no se pierde en el camino de la comedia ligera y amable, sino que a raíz precisamente de este discurso construye todo un alegato social donde el espectador es consciente en todo momento de lo que implica ser inmigrante en un país como Francia. Desde este punto de vista, la temática de la inmigración es reflejada en múltiples facetas, desde el miedo del inmigrante a ser detenido en plena calle por las fuerzas del orden y ser expulsado del país, hasta el hecho de malvivir con trabajos de precaria temporalidad que apenas les da para un mal plato que llevarse a la boca al no disponer de los papeles reglamentarios para una mayor estabilidad.

En medio de todo esto, existe en el film una relación amorosa que poco a poco se va tejiendo en la trama. Y el hecho de que sea predecible no implica necesariamente que no se siga con el debido interés. Lo cierto es que resulta una delicia contemplar la química entre Omar Sy y Charlotte Gainsbourg, los cuales encarnan en la ficción a dos seres que no buscan otra cosa que una huída hacia adelante, siendo en eso absolutamente semejantes pese a que las categorías sociales se empeñen en mostrar que son distintos.



Tal vez se echa en falta una historia menos previsible en ‘Samba’. Al mismo tiempo tiene momentos en los que da la sensación de que anda un poco a la deriva. Pero es una película de obligada visión, aunque no sea tan brillante como su predecesora y que sea inevitable en ocasiones la comparación, tan sólo por el optimismo que derrocha y el grandísimo entretenimiento que supone su visionado. Nakache y Toledano se mueven de nuevo como pez en el agua en el ámbito de la dirección de actores y de la construcción de este tipo de historias, y no me cabe duda de que el público responderá como es debido en taquilla. Al fin y al cabo estamos ante un film de los que consiguen que el espectador se vaya con una sonrisa a casa y viendo el mundo de otra manera. Y eso no se consigue todos los días.

EDUARDO M. MUÑOZ

viernes, 6 de febrero de 2015

Crítica de 'BOB ESPONJA: UN HÉROE FUERA DEL AGUA' (2015) de Paul Tibbitt




En esta película nos encontramos ante un producto que podríamos decir que nos da una de cal y otra de arena, momentos muy divertidos y otros bastante prescindibles. Técnicamente tenemos una mezcla de acción real con animación por ordenador y dibujo a mano, todo aderezado por el uso del 3D para terminar de unir toda esta curiosa mezcla. En lo que todo el mundo estará de acuerdo es que estamos ante una película gamberra, surrealista, de ritmo vertiginoso, donde se sacrifica el intentar dar un argumento coherente a cambio de dar diversión para toda la familia. 

Los niños quedarán encantados con las andanzas del héroe-antihéroe Bob Esponja, su amigo Patricio, Arenita, el señor Cangrejo, el antihéroe-héroe Plankton, y todos los demás. Porque en esta película se juega con estos giros en los que el héroe es un inútil en muchos momentos y el malvado, como veremos, también puede ser héroe. Los mayores se divertirán igual que los niños en momentos como la visita de Plankton al cerebro de Bob, con quizás las escenas mas divertidas de la película y homenaje a las gemelas de 'El Resplandor' (1980, Stanley Kubrick) incluido. Y también disfrutarán con homenajes a 'Mad Max' (1979, George Miller), cuando la pacífica ciudad submarina de Fondo de Bikini se sumerge (nunca mejor dicho) en el caos y la devastación ante la ausencia de las Cangre Burguers (idea divertida en este guión disparatado y gamberro). Y sin olvidar ese momento cuando Bob asume la responsabilidad de ser el héroe salvador, todo aderezado con la mítica música del 'Ecstasy of Gold' de Ennio Morricone para 'El Bueno, el Feo y el Malo' (1966, Sergio Leone). Los viajes en el tiempo también son muy divertidos, y el culmen del surrealismo se alcanza con el personaje del delfín del futuro que vela por la salvación del planeta tierra, y que interactuará con los personajes en diversos momentos.

La película mezcla dibujos animados y personajes de carne y hueso. Entre éstos nos encontramos a Antonio Banderas en una digna interpretación de un pirata malvado que roba la fórmula de las Cangre Burguers, aunque quizá sus escenas se hacen un poco más pesadas que las escenas de los protagonistas animados. Y es esta mezcla de animación y personajes reales lo que a lo mejor chirría un poco en algunos momentos, aunque se resuelve bastante dignamente en lo que a técnica se refiere.



"Todos los personajes secundarios pueden retirarse", dice uno de los protagonistas, en otro momento en el que los guionistas se ríen de su propio guión, un guión lleno de ritmo trepidante y escenas surrealistas que no defraudarán a los fans de Bob Esponja. Los personajes abandonan el mar y en su aventura en busca de rescatar la fórmula robada de las Cangre Burguers se transforman en superhéroes, hasta llegar al enfrentamiento final con el villano.

También se juega con la idea del trabajo en equipo, parodiando la búsqueda de la habitual moraleja de las películas de animación, y aquí también se llegará a esa enseñanza positiva, pero cómo no, de una manera muy personal y original.

Por lo tanto estamos ante una película que me ha resultado simpática por su gamberrismo y humor ácido y surrealista en algunos momentos, y por sus guiños cinéfilos desenfadados, y que quizás donde más flojea es en algunos gags y momentos de la historia que se pueden hacer algo pesados, pero por lo general divertirá a los niños y a los mayores con ganas de diversión sin muchas comeduras de tarro. No es ni mucho menos una obra maestra de la animación, pero es entretenida y se deja ver.

ANTONIO JAVIER REGIDOR PUERTO